El domingo no solo hubo música…
hubo historias que venían de lejos.
Historias que no se improvisan.
Se construyen sin hacer ruido… y un día aparecen.
Entre ellas, la del doctor Juan Pablo Vicente.
Jefe de Sección de Anestesia y Reanimación del Morales Meseguer.
Pero eso… es solo la superficie.
Porque hay un momento en la vida en que una canción te encuentra.
Y ya no te suelta.
En su caso fue en 1977.
Una casa.
Antes de comer.
Su padre jugando al ajedrez…
un whisky servido…
y la música sonando como algo natural.
Primero fue Twist and Shout.
Pero la segunda… fue la definitiva:
I Saw Her Standing There
Ahí empezó todo.
No fue una decisión.
Fue un descubrimiento.
Desde entonces, The Beatles dejaron de ser un sonido lejano…
para convertirse en compañía.
De esas que no se explican…
pero se reconocen.
Y con los años, entre todos, hubo una figura que se quedó:
Paul McCartney
A quien ha visto seis veces en directo.
No por insistencia…
sino por fidelidad.
Porque hay artistas que no solo se escuchan…
se siguen.
Y quizá por eso hay decisiones que dicen más que cualquier currículum.
Para su despedida, lo tiene claro:
un Padrenuestro…
y Let It Be.
Sin más.
©tony capel riera
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