PIONEROS DEL ROCK EN MURCIA
Así nació Pioneros del Rock en Murcia.
Hay cosas que empiezan sin importancia aparente.
Casi como un juego.
Como una conversación que se alarga más de la cuenta entre viejos conocidos.
Sin plan.
Sin estrategia.
Sin imaginar —ni por un momento— lo que iba a remover.
Era, al principio, una mirada hacia atrás.
Un gesto nostálgico.
Un intento casi íntimo de no dejar que se perdiera del todo aquella música que nos había hecho ser quienes éramos.
Pero la memoria, cuando es compartida, tiene una fuerza que no se puede medir.
Bajo ese nombre empezaron a aparecer rostros.
Nombres.
Historias que llevaban más de cincuenta años esperando volver a cruzarse.
Y se cruzaron.
Músicos que no se habían vuelto a ver desde su juventud se abrazaron como si el tiempo hubiera sido solo una pausa.
No había impostura.
No había pose.
Solo verdad.
Y ahí entendimos algo importante:
Que aquello ya no era un juego.
Era un movimiento.
Un latido cultural que seguía vivo en la Región de Murcia, aunque muchos pensaran que se había apagado.
De aquella semilla nacieron cosas inesperadas.
Asociaciones.
Encuentros.
Gente que volvió a coger una guitarra no para demostrar nada, sino para recordarse.
Porque al final, el rock —el de verdad— no es una moda.
Es una forma de estar en el mundo.
Y luego llegaron aquellos días.
Octubre en el Murcia Parque.
Lleno absoluto.
Y más tarde, el auditorio Víctor Villegas.
Dos momentos que no se repiten fácilmente.
Dos celebraciones que superaron cualquier expectativa.
Había algo en el ambiente que no se puede fabricar.
Una mezcla de orgullo, de memoria y de alegría limpia.
De esas que no necesitan explicación.
Hoy muchos piden que aquello se repita.
Es lógico.
Pero también es verdad lo que dice el refranero:
“nunca segundas partes fueron buenas.”
Por eso, si algo hemos aprendido, es que no se trata de repetir.
Se trata de entender qué ocurrió…
y hacerlo de otra manera.
Diferente.
Pero con la misma alma.
Porque desde entonces —y hay que decirlo sin exagerar—
no se ha vuelto a ver nada igual.
Lo que sí permanece es lo importante.
Las imágenes.
Las miradas.
Las risas.
La sensación de haber formado parte de algo que merecía la pena.
Eso queda.
Y queda también la certeza de que hubo grupos que tuvieron la suerte de subir a aquel escenario…
y otros muchos que estuvieron allí, abajo, sosteniendo con su presencia lo que estaba pasando.
Todos forman parte de esa historia.
Todos.
Y quizá ahí esté la clave de todo esto.
Que Pioneros del Rock en Murcia no es un evento.
Ni siquiera un proyecto.
Es un movimiento que nace de la memoria…
y se mantiene por la necesidad de no olvidar.
Por eso debe seguir.
Sin prisa.
Sin presión.
Pero sin apagarse.
Porque cuando algo ha sido verdad,
no desaparece.
Solo espera a que alguien vuelva a encenderlo.
Tony Capel Riera